viernes, 13 de enero de 2012

LAS REVUELTAS EN LA ESPAÑA MUSULMANA.

Vamos a hablar de las revueltas que se produjeron en España, bajo la dominación árabe y en los reinos cristianos; las cuáles, vuelven a negar la "quimera de la convivencia pacífica entre las culturas". Es cierto, que en los reinos cristianos se permitió que vivieran en paz musulmanes y judíos, por una razón práctica; los territorios reconquistados estaban despoblados y la solución no pasaba por expulsar a la gente, y además, los reinos se nutren de los tributos e impuestos, por lo que no podían dejar que se les fueran los contribuyentes, y menos, los que manejaban los negocios, que eran los judíos.
En el lado árabe, la cosa era algo diferente, ya que la sociedad se establecía según el siguiente baremo: 
Nobleza árabe, descendientes de los que vinieron del Califato: ciudadanos de 1ª.
Bereberes, los procedentes del Norte de Africa: ciudadanos de 2ª, tuvieron que pagarle el mismo tributo que pagaban los no musulmanes.
Musulmanes muladíes, o cristianos conversos: ciudadanos de 3ª, con menos derecho que los anteriores y las mismas obligaciones.
Mozárabes, cristianos no conversos: ciudadanos de 4ª, sin derechos y con la obligación de pagar tributo personal, para poder seguir viviendo.
Judíos: ciudadanos de 4ª, al igual que los anteriores.
Con semejante reparto social, no es de extrañar que en el Al-Andalus, se diesen de tortas muy a menudo, entre los diversos grupos, o entre los miembros de un mismo grupo; veamos la cronología:
En el 716, los bereberes descontentos con el reparto del botín conquistado, provocaron la primera crisis, obligando al Califa de Damasco, a darles algo de tierra para acallarlos. En el año 721, volvió a surgir la crisis, pero una vez más fue sofocada mediante entrega de terrenos. 
Entre 721 y 726, las rivalidades entre los dos grandes grupos de la nobleza árabe, los yemeníes y los qaysiríes, dió lugar a gran mortandad de los primeros, aprovechando que el Valí gobernante era del otro bando, lo que provocó la intervención del Califa para solucionar la papeleta.
Poco después, una rebelión bereber en el Norte de Africa, encendió la revuelta de los bereberes de la Península, en una guerra civil, que ensangrentó las tierras durante 20 años, y que fue sofocada por la unión de la nobleza árabe, con los muladíes y algunos bereberes hartos de luchas.
En 756, Abderramán I, tuvo que sofocar una rebelión de los nobles yemeníes que pretendian matarlo, por lo que el nuevo emir decidió hacer lo propio con ellos; tuvo la ocurrencia de morirse el 30 de septiembre de 788, pero le dió tiempo a "cepillarse" a dos sobrinos y a sus correligionarios, que querían quitarle el puesto.
Su hijo Al-Hakem tuvo que enfrentarse a la rebelión de los Banu-Qasi, muladíes descendientes del conde Casio, que gobernaban Zaragoza, que aplastó de forma expeditiva. Después de Zaragoza, hicieron lo propio los muladíes de Toledo, sofocada por el medio de degollar a unas 700 personas, en lo que se conoció como la "jornada del foso"
En Mérida, los muladíes y mozárabes, bajo mando de un jefe bereber, se rebelaron durante 7 años, resistiendo hasta el año 813. Aún habría una nueva revuelta en Toledo y otra, en el 817 en Mérida, siendo esta última sofocada por Abderramán, el hijo del emir.
En el 818, se desató la rebelión del Arrabal de Córdoba, protagonizada por los Alfaquíes y estudiantes del Corán, lo que produjo que las tropas del emir se dedicasen durante tres días a afilar el alfanje contra todo bicho viviente en ese barrio, que no contentos con eso, crucificaron a 300 supervivientes y arrasaron el barrio hasta convertirlo en terreno de labranza, desterrando a los pocos supervivientes, que ante la perspectiva, se marcharon al norte de Africa, a asentarse en la ciudad de Fez.
Al Hakem, fue un tio conciliador y pacífico como hemos visto, pero los que le siguieron no fueron mancos; Abderramán II y sus sucesores tuvieron que vérselas con las revueltas de muladíes y mozárabes, ya que los invasores árabes, iniciaron una política de inversión linguistica, obligando a todo quisque a hablar el árabe y prohibiendo el uso de la lengua romance ¿suena eso a pacífico y tolerante?
En 852, Omar ibn Hafsún, se alzó en la serranía de Ronda y lo mismo hicieron en Zaragoza, los ya conocidos Banu-Qasi, además de la rebelión de Toledo y Mérida, que fieles a su descontento anterior, se enfrentaron al emir. El resultado fueron millares de cabezas degolladas adornando las ciudades de Al-Andalus, para escarmiento de futuros rebeldes. De todas las rebeliones, la más duradera fue la de D. Omar, que mantuvo en jaque al emirato hasta que tuvo la mala ocurrencia de hacerse cristiano, ya que los moros empezaron a poner carteles de busca y captura por toda Andalucía, hasta que "entregó la cuchara" en el 917, y sus hijos no pudieron sostener la rebelión.
Poco a poco se fueron sofocando las rebeliones, aunque la cosa no acabó con la llegada del Califato independiente, ya que en otra ocasión, hablaremos de él y de las rebeliones promovidas por los árabes en campo cristiano.



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