Uno de los mayores cuentos empleados por los políticos y otros pseudohistoriadores, es el de la convivencia pacífica de todas las culturas en el Reino de Granada. Nada más lejos de la realidad, porque no vivían en paz, ni los musulmanes, así que mucho menos, aquellos que eran judios o cristianos, cuyo estatus en la sociedad árabe, era poco menos que el de esclavos.
Seamos serios, la sociedad del Reino de Graná, tenía sus raíces en la sociedad feudal árabe, donde por cierto, se mantenía la cultura del "quitate tu pa ponerme yo", o lo que es lo mismo, el asesinato del pariente mandamás, para ocupar su lugar al frente del cotarro; traspongase al mundo actual, y no está muy lejos de lo que ocurre ahora; eso sí, ya no se mueren de "exceso de hierro", o por "consumo de sustancias tóxicas"; ahora hay formas más civilizadas.
Pero no nos vayamos a los cerros de Ubeda, aunque no están muy lejanos de la ciudad de La Alhambra, y sigamos con una pizquita de Historia: Estas guerras civiles duraron 11 añitos de ná, y fueron causadas por la pretensión del mozuelo Boabdil de quitarle el trono a su progenitor Muley-Hacén; para ello, el chavalote pidió ayuda al clan de Los Abencerrajes, família noble y muy poderosa, pero no lo suficiente, y fueron derrotados por D. Muley; a consecuencias de su cabreo, Mr. Irving, dió a conocer el asuntillo de la degollina, en una de sus leyendas románticas. La Sala de Los Abencerrajes en la Alhambra, no fue el lugar donde murieron, por mucho que a D. Washington le gustase la idea; es más cierto, que los ajusticiamientos se realizaban por aquél entonces en la Alcazaba, fortaleza militar del complejo de La Alhambra y bajo la cuál, se encontraban (y se encuentran) las mazmorras. Lo que no consta es el número de los que murieron bajo el alfanje del verdugo, ya que la mayoría la palmaron, en la lucha contra los fieles de D. Muley, que para mantenerse en la poltrona, se aseguró la fidelidad de otra família noble, no menos influyente, la de los Zegríes.
Como no hay dos sin tres, el hermano de D. Muley y tío de Boabdil, demostrando el mucho cariño que les tenía y cuanto quería mediar en el asunto, le quitó el reino, con la ayuda de otra família noble, faltaría más, el clan de los Venegas.
Total, que D. Muley se hizo fuerte en La Alhambra, su hermanito mandaba en el reino desde Almería y Boabdil el "chico" se fue a Lucena donde lo apresó D. Fernando el Católico, que aragonés y astuto, lo dejó libre para que siguieran las rencillas entre los musulmanes. Dicen las malas lenguas, que Boabdil a cambio del apoyo para ser rey de Graná, entregó a los castellanos la plaza fuerte de Loja, aunque la verdad, es que el reino estaba bastante dividido entre los que querían que Castilla los ocupase y los que querían resistir a los cristianos, por lo que de ese asuntillo no hay que echarle la culpa.
Las andanzas del chavalote con el apoyo cristiano, obligo a papá y a su hermano a coaligarse contra él. Mientras que el mozalbete se procuraba la ayuda de los castellanos, y el reino se quedaba vacío de población por la continua sangría, dio tiempo a que papá Muley entregase la cuchara a Alá, y el Zagal, que para entonces ya estaba en la tercera edad, se fue de viaje con el equivalente del Imserso árabe, retirándose al Tremecén o Tlemecén, allá por tierras norteafricanas.
La alegría del mozalbete duró poco, pues sentarse en el trono y perderlo fue un suspiro de dos añitos, inmortalizado en el nombre de una colina, más que monte, denominado Suspiro del Moro, cerca del palacio rojo que tanto quería.
Si se trataban así los musulmanes entre sí, es fácil suponer lo que les hacían a judíos y cristianos.
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