Este tema está de candente actualidad. Los secesionistas pretenden poseer una razón histórica para sus pretensiones, aunque la realidad es que se han inventado una historia más de ficción que de realidad, digna de un comic, pero carente de rigor y veracidad.
Con este tema comenzaremos a desmontar uno por uno los tópicos nacionalistas:
1. Cataluña nunca fue reino: La primera organización territorial de Hispania se realizó en el s. II a.C. por la administración romana, dividiendola en dos provincias Hispania Ulterior e Hispania Citerior. Nótese que fueron los romanos quienes bautizaron por primera vez el territorio peninsular como Hispania, del que derivará el nombre de España.
La Hispania Ulterior ocupaba el valle del Guadalquivir, mientras que la Citerior ocupaba todo el Levante. Su capitales fueron Córduba (Cordoba) y Tarraco (Tarragona).
Tras la ocupación de la totalidad de la Península Ibérica, fue César Augusto (27-26 a.C) quien reorganizó el territorio en tres provincias: Ulterior Baetica, Ulterior Lusitana y la Citerior. Las capitales son: Córduba, Emérita Augusta y Tarraco, respectivamente.
La Citerior se llamará después Tarraconense.
Hasta ahora, no existe ninguna organización o estructura social que pueda dar lugar a pensar en orígenes del catalanismo.
En el periodo del Imperio, se subdividen las provincias en Conventus, o provincias menores, pero en el caso de la Citerior, la que corresponde al territorio del levante sigue perteneciendo a la capital Tarraco.
El s. III trae el declive del Imperio Romano y las provincias de Hispania se convierten en cinco: Bética, Lusitania, Gallaecia, Tarraconense y Cartaginense. Ahora la Tarraconense ocupa todo el arco superior del nordeste peninsular, abarcando lo que sería después Cataluña, la mayor parte de Aragón, Navarra, Vascongadas, Asturias y parte de Castilla hasta León.
Con el grito de "que vienen los godos" llegaron unos pueblos llamados bárbaros y que fueron muy listos, pues mantuvieron las estructuras territoriales romanas. Esto fue en el s. V d.C.
De ellos los visigodos fueron aún más avispados y a pesar de ser minoría, alcanzaron el poder. Curiosamente, por aquellas fechas existía una provincia perteneciente al reino peninsular más allá de los Pirineos: Septimania, que alcanzaba hasta el saco del Golfo de León. No sabemos si ya pensaban en el auge posterior de Perpiñan, pero esta zona quedó fuera del dominio galo.
Colocaron duques (dux) al frente de las provincias o ducados, que se subdividían en condados bajo mando de condes (comes) que debían obedecer su autoridad. Los comes podían ser territorii o civitatis, según tuvieran a cargo zonas rurales o ciudades. Pero no hubo ningún comes que abarcase Cataluña.
Llegamos ya al primer viaje organizado en patera por parte de los seguidores de Mahoma. En el 711 estos amigos de lo ajeno y con una religión monoteísta que tiene poco o nada de pacífica, se dedicaron a ocupar el territorio de la Hispania visigoda, salvo un trozo de irreductibles cristianos que ocupaban la zona norte peninsular, abarcando desde Asturias hasta Vascongadas. El sistema califal no mantuvo la estructura territorial visigoda, aunque se cree que si la administrativa. Si se conoce que mantuvieron seis yunds o distritos militares, pero curiosamente ninguno en el Levante.
De Don Pelayo al reino Astur-Leonés pasaron tres siglos y tres reyes Alfonsos. Por su parte, la parte de oriente del territorio vio el nacimiento del reino de Navarra con la dinastía Iñiga (s. VIII) Este reino de Navarra daría mucho que hablar pues fue en el s. XI ,cuando Sancho III el Mayor aglutinó bajo su reino a Castilla y Aragón.
Por su parte, la parte oriental de la península quedó bajo control franco tras la batalla de Roscenvalles y el imperio carolingio creó la Marca Hispánica zona fronteriza que hacía colchón entre los invasores árabes y el imperio. Esta zona se subdividió en Condados, destacando el condado de Aragón y los condados catalanes.
En el s. X, del reino de León se independizó el condado de Castilla, bajo mando de Fernán Gómez. En este siglo los condes catalanes, se hacen autónomos respecto al rey carolingio, respetandolo en su derecho pero gobernando de hecho por sí mismos.Se mantiene la división de los condados, aunque se vislumbra una aglutinación de poder en el eje Barcelona-Gerona-Ausona, bajo el condado de Barcelona.
Nótese que hablamos de condes que deben vasallaje al rey ,como cualquier estructura medieval. Por tanto no se puede hablar de condes- reyes de Barcelona, estructura inexistente en la realidad.
En el s. XI, Castilla se convierte en reino, al igual que lo hace Aragón, mientras el condado de Barcelona se ha hecho independiente del rey carolingio.
En el 1150, Petronila hija del rey de Aragón Ramiro II el Monje se casó con el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, pasando así el condado de Barcelona a formar parte del reino de Aragón, ahora llamado Corona de Aragón.
de esta unión la reina fue Doña Petronila, mientras que el conde Ramón Berenguer sólo pudo ostentar el título que poseía y el de Príncipe de Aragón, que llevaría hasta su fallecimiento.
Así pues, nunca hubo tal rey en el condado de Barcelona. La verdad es que los reyes de Aragón ostentaban sus títulos así: Rey de Aragón y Conde de Barcelona, por ese orden y no otro.
Jaime I el Conquistador se adueño de Baleares y Valencia, como Rey de Aragón y como tal los anexionó a su corona, no al condado de Barcelona, así que el segundo mito catalanista queda desmontado nunca hubo paises catalanes, como mucho podría decirse, paises aragoneses.
En el próximo artículo seguiremos desmontando las mentiras del independentismo catalán.