domingo, 12 de febrero de 2012

SER GRANAINO.

El pasado 2 de enero, cuando se conmemoraba la Toma de Granada por los Reyes Católicos, unas pocas voces manifestaban que los moros eran autenticos Granadinos, y que se vieron expulsados de sus tierras. Todo esto, aparte de una visible deformación histórica, no cabe más que en la cabeza de unos cuantos sujetos que hacen un abuso político de la Historia de Granada.
Veamos porqué: Por derecho, si alguien puede reclamar la autenticidad de ser Granaíno, sería el primer poblador, que hasta que no haya otro, que se demuestre más antíguo, sería Pepe el "Orceman", ese que vívía en una cuevita adosada, con vistas al campo, en Orce, hace una tira de años y no tenía más vercinos molestos, que algunos osos, lobos y por supuesto otro congéneres, con más mala uva y ánsia de poder.

Que sepamos, las civilizaciones evolucionaron y al cabo del tiempo, se fueron asentando los íberos, bajo cuyo nombre se juntan una gran cantidad de tribus, tantas como asentamientos antiguos en la zona. Estos serían los hereditarios de la condición de Granaíno.
Después, y con el paso de la civilización romana, apareció el título latino de Hispania, y la nueva provincia del Imperio, dió algunos de los mejores pensadores, científicos y emperadores de la Historia de Roma. Y como no, también dió nuevas generaciones de granaínos.
Cuando aquellos tíos altos, con barbas, decidieron quitar de enmedio al Imperio, vinieron a asentarse por acá, los visigodos, que al adoptar los restos de la anterior civilización, se les dió en llamar "tardoromanos".
Nueva generación de granaínos al canto, hasta que un día unos señores con turbante y alfanje en mano, les pidieron amablemente la voluntad, o un afeitado a la altura de la nuez, por lo que tuvieron que emigrar a sitios más saludables, Covadonga y los lagos de Enol, por ejemplo; mientras que nuestros nuevos amiguetes, se dedicaban a quedarse con lo que no era suyo  por derecho. ¿Otra generación de granaínos?
Indudablemente no, pues esa cualidad pertenecería a los mozárabes y muladíes de la ciudad y no a los invasores.
Como el sistema árabe, trajo consigo la emigración forzosa, por causas de salud, para los Omeyas y otras famílias influyentes, al final resulta que tuvieron que asentarse y criar retoños, lo cual no es difícil, si se tiene en cuenta, que cada varón puede tener hasta 4 féminas para él solo. Esos si serían granaínos, pero ello no quiere decir que tuvieran más derecho que los anteriores, ya que la antiguedad es un grado y ellos aparecieron posteriormente, y por otra parte, aquellos descendientes de los visigodos, que salieron de su retiro asturiano, se procuraron lo apropiado, para que le devolvieran lo que consideraban suyo, y como en todas las cosas, la "última ratio regis" le pertenece al que posee mayor fuerza, en este caso espadas de mejor acero y otros elementos de la misma condición.
En definitiva, que los que protestan por el pobre Boabdilín y compañía, deberían pensar, que los papeles de los otros databan de algunos siglos antes y que en última instancia, aparte de los papeles, tenían consigo a un señor muy experto en dar caña, de la provincia de Córdoba por más señas, y al que dieron en llamar amigos y enemigos, como el Gran Capitán.
Por otro lado, no es menos cierto, que Boabdilín era granaíno, poque hay que ser mala follá para entregarle la Alcazaba a los castellanos y forzar la rendición de Granada, y la mala follá es cualidad granaína por excelencia. Eso sí, era un granaíno de última hora,; sin solera, que el único que puede presumir de mayor antiguedad en derechos es D. José, el de Orce.

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