Mientras, la Justicia dando muestras de concordancia con su simbología, permanece ciega ante la flagrante comisión de delitos. Delitos continuados, como llamar a la rebelión de los nacionalistas, la agresión y acoso a los agentes del orden público que intentan cumplir con su deber, con honor, profesionalidad, valor y muchas dosis de paciencia, hasta que grupos de exaltados nacionalistas les han obligado a responder con la fuerza.
Aún así, la Justicia sigue sorda, ciega e inactiva. Ausente del cumplimiento de sus obligaciones y con una falta de diligencia absoluta. ¿Como hemos llegado a esta situación?
La respuesta podría ser que la justicia es lenta pero inexorable, aunque me temo que la verdad es mucho más oscura, porque lo cierto es que en esta Nación, el tercer poder del Estado está completamente politizado y sobre todo, se inclina hacia la izquierda peligrosamente.
Si se toma la libertad, mientras la tengamos, de rebuscar un poquito en Internet, verá que el escaparate está trufado de "Jueces Progresistas", "Abogados por la Democracia", y otras siglas varias en las que puede incluir Ud. las palabras "europeos", "progresistas", "liberales", etc.
De todas estas organizaciones, asociaciones y agrupaciones, no hay ninguna que sea del arco político de la derecha o del centro, más bien, la mayoría de ellos están cercanos, por no decir inmersos en el PSOE.
Así que de los pilares de la Justicia, que deben ser observados escrupulosamente, el de la "Imparcialidad" se tambalea peligrosamente, ya que las causas que atañan a conflictos con las ideologías o con las líneas trazadas por los partidos políticos, se ven ralentizadas, e incluso, se llega a la desestimación de las mismas.
Lo dicho: La Justicia es ciega, sorda, muda e invalida.
Es necesario eliminar de este órgano la ideología política. Si a las Fuerzas Armadas se les exige imparcialidad y se les hace firmar un documento en el que declaren su neutralidad política, ¿porque no se hace así con este poder del Estado?