viernes, 13 de enero de 2012

TOLEDO: LA SERIE DE TV

En esta semana ha comenzado esta serie, de la que voy a hablar una vez visto su primer capítulo y observando los fallos históricos que presenta. Para abrir boca, comencemos por el rey, supuestamente Alfonso X "El Sabio", al que presentan algo así como, la Mano de Juego de Tronos, un guerrero batallador y peleón, más dado a la lucha que a otros menesteres; todo eso es un cuento chino. Veamos la realidad, Alfonso X, hijo de Fernando III "El Santo", se caracterizó por ser más amante de los libros y el conocimiento, que de empuñar la espada para repartir leña.
Su papá si fue un "leñero", que ganó para Castilla lugares tan emblemáticos como Córdoba, Sevilla y Cádiz; total que el padre le dio al "nene" el dominio de Extramadura, Murcia y Andalucía Occidental, salvo Niebla, Algecíras y Cádiz que había vuelto a perderse, por lo que la parte guerrera que le cupo al "Pitagorín" fue únicamente conquistar Niebla y Cádiz, además de sofocar algunas revueltas sustentadas por el mandamás de Granada, en las ciudades de Andalucía bajo poder cristiano.
Era D. Alfonso, persona muy docta, amante de los libros y el saber, para lo cuál, creo La Escuela de Traductores de Toledo, que no se menciona en la serie, por ser una actividad infravalorada y poco guerrera. Además, de dejarnos las Cantigas, también nos legó Las Partidas, primera ordenación jurídica profunda, tras la de los Romanos y Visigodos. 
Es conveniente que dejemos a D. Alfonso con sus actividades y sin molestarle más, continuemos por los entresijos de la serie: Al infante Fernando lo quieren "apiolar" desde el minuto 5, con no muy buenas intenciones, un oscuro noble Miranda y su hermanastro el infante D. Sancho. Ya se que hay que darle aliciente a la TV, que si no existe intriga, no entretiene; la realidad fue que D. Fernando, el Infante de La Cerda, con perdón para su ilustre madre, falleció en combate en 1275, luchando contra los invasores benimerínes.
Y como siempre, para terminar, se habla en la serie, de la convivencia de las tres culturas, aunque por una vez, la presentan como una situación inestable, sujeta a los vaivenes de los posibles "casus belli", provocados por cualquiera de las partes de un pacto, que en realidad fue inexistente, y no resiste la más mínima crítica, sobre su veracidad. ¿Cómo puede darse un pacto de paz, entre los moros y cristianos, para que convivan en Toledo, ciudad que se convirtió en la corte y centro del reino de Castilla? ¿Cómo puede presentarse a Toledo, poco menos que como una ciudad abierta?
El reinado de D. Alfonso se caracterizó por la consolidación y repoblación de los territorios reconquistados por su padre, en momentos de debilidad del bando musulmán, quienes sólo presentaron batalla, con revueltas y la aventura de los benimerínes, peligros conjurados por la fuerza de las armas y no mediante una precaria paz en la ciudad que fue centro de Castilla.
Total que al final la serie Toledo resulta una Canción de Fuego e Hielo, de lo más descafeinada, con la gran diferencia que la primera es ficción de espada y brujería y la segunda, es ficción poco basada en hechos reales. 

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