domingo, 19 de abril de 2020

LA UE Y EL COMUNISMO.


    Muchos no saben que el comunismo ha sido condenado por Resolución de la UE, e incluso, los medios afines a esta ideología como Público o El Diario; o medios afines al socialismo como Newtral o Maldita.es, se atreven a afirmar que la Comunidad Europea no ha condenado al comunismo.

    Como tal mentira es fácilmente rebatible, desgranemos la Resolución del Parlamento Europeo 2018/2019, en la que tras una larga lista de resoluciones, a las que toma de referencia, de las cuales cito la Resolución 1481 de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, de 26 de enero de 2006, sobre la necesidad de una condena internacional de los crímenes de los regímenes comunistas totalitarios, y tras las consideraciones de rigor, establece:

● Que los regímenes nazi y comunista, son directamente responsables del inicio de la
    Segunda Guerra Mundial (Apartado 2 de la Resolución)
● Culpa a estos regímenes totalitarios de genocidio y crímenes de lesa humanidad, y los       
    condena enérgicamente (condena en los términos más enérgicos los actos de
    agresión, los crímenes contra la humanidad y las violaciones masivas de los derechos
    humanos perpetrados por los regímenes comunista, nazi y otros regímenes
    totalitarios; Apartado 3)
● Pide a todas la instituciones y agentes de la UE, a perseguir dichos crímenes y
   garantizar que no se vuelvan a cometer jamás, a mantener una memoria histórica viva
   contra tales hechos y establece una posición firme contra los totalitarismos (Apartado
   4)
Condena toda manifestación y propagación de ideologías totalitarias, como 
    nazismo y el estalinismo, en la Unión. (Apartado 6)
● Pide a los Estados miembros que condenen con energía, los actos de los movimientos
    radicales de cualquier ideología que menoscaben los valores de paz, libertad y
    Democracia en la Unión. (Apartado 7)
● Establece el 23 de agosto como Dia Europeo Conmemorativo de las Víctimas del
    Estalinismo y del Nazismo. (Apartado 8)
● Pide que se eduque a las nuevas generaciones, incluyendo la historia y el análisis de
   los regímenes totalitarios en los planes de estudio y libros de texto de todas las
   escuelas de la UE. (Apartado 8)
● Pide una cultura común de memoria histórica que rechace los crímenes de los
    regímenes fascistas, estalinistas y otros totalitarios. (Apartado 10)
● Pide la declaración del 25 de mayo como Día Internacional de los Héroes de la lucha
   contra los totalitarismos. (Apartado 11)
● Muestra preocupación por el uso de símbolos de regímenes totalitarios nazis o
   comunistas, y recuerda que han sido prohibidos en varios países de la UE. (Apartado
   17)
● Advierte de la existencia de espacios públicos con monumentos y lugares
    conmemorativos que ensalzan regimenes totalitarios, en algunos Estados miembros.
    (Apartado 18)
● Condena el uso de símbolos y retóricas que evocan y distorsionan los hechos
    históricos, y contribuyan a la propaganda totalitaria. (Apartado 19)
● Insta a los Estados miembros para que garanticen el cumplimiento de estas
   disposiciones y hagan frente a organizaciones que difunden discursos de incitación al
   odio y a la violencia en los espacios públicos y en línea. (Apartado 20)
● Encarga al presidente de la UE que trasmita esta resolución a los gobiernos de los
    Estados miembros y sus Parlamentos.  (Apartado 22)

    Que no les engañen como a chinos: La UE condena el comunismo, al igual que otros regímenes totalitarios, pide que se eliminen símbolos y lugares conmemorativos de estos, y que se cree una memoria histórica que condene el totalitarismo sea de la ideología que sea. Y pide a los Estados miembros (España lo es) que garanticen estas medidas, y que eduquen a las nuevas generaciones para que rechacen cualquier forma totalitaria, condenada por la Comunidad Europea-

    A partir de ahora, se puede exigir que desaparezcan de los lugares públicos los símbolos del comunismo en España, así como, que se controlen las acciones de los grupos radicales de esta ideología, por ser rechazados y condenados en el espacio común europeo.

    Y si quieren leer el texto completo de la Resolución, sólo tienen que ir a la página web de la Unión Europea y buscarlo como he hecho yo.


lunes, 13 de abril de 2020

QUO VADIS HISPANIAE


    Escribo esto cuando nuestra nación pasa por una de las pruebas más duras que se le ha presentado a lo largo de su dilatada Historia. En medio de una pandemia globalizada por las facilidades que da la sociedad del siglo XXI, se impone una seria reflexión sobre lo ocurrido y sobre nuestro futuro.

    No voy a hablar de la falta de acción, la imprevisión y la nefasta gestión de los gobernantes, aunque sean causa directa para que el virus se haya expandido sin freno durante las primeras fases del contagio.

    Quiero hablar del exceso de confianza, la soberbia de nuestros políticos y de una sociedad acostumbrada a creer que nuestras más ínfimas necesidades estaban protegidas y cubiertas de todo trance. Creíamos tener una sanidad insuperable, un acceso a cualquier artículo garantizado en nuestra soberbia consumista, y unos derechos irrebatibles para gozar del cuerno de la abundancia de la sociedad moderna.

    No basta con poner cara de cabreo y echar pestes sobre la sociedad depredadora de nuestro planeta en la que nos hemos convertido; hacen falta medidas y compromiso para cuidar de nuestro entorno, que es nuestro ecosistema natural.

    ¿Cómo hacerlo?  ̶ se preguntará el lector.

    Con control de lo que hacemos. Nos pasamos la vida hablando de ecología, de derechos sociales, de guerras, pero somos incapaces de ver lo obvio. La naturaleza en constante evolución, conocida desde los estudios de Darwin, tiende a controlar sus leyes, aún a costa de nuestra presencia. La humanidad como especie se ve amenazada por causas naturales y por la provocada por su propia soberbia.

    Pocos seres vivos sobre nuestra esfera verdiazul llegan a crear armas con las que exterminar a sus congéneres y destruir el planeta varias veces. Durante la Guerra Fría, el reloj de la catástrofe estuvo a minutos de la extinción de la humanidad, varias veces, y si hoy se encuentra a horas, no es porque hayamos mejorado mucho, sino porque nuestra ciencia aplicada a la guerra está más diversificada, y hemos entrado en lo que los estrategas llaman guerra asimétrica.

    El virus de nuestras penas, verdadera peste del siglo XXI, ha llegado como por ensalmo a una forma perfecta diseñada para maximizar el contagio, aunque hay muchas voces que abogan porque tal cualidad procede de un laboratorio humano, introduciendo una nueva ecuación en el conflicto bélico por la supremacía mundial.

    No quiero entrar en esa polémica, aunque es muy extraño que esta pandemia haya venido de la mano de un conflicto económico entre las potencias del mundo: USA y China. Si se descubriese que tras este desastre está la mano del hombre, el futuro es más negro que el sobaco de un grajo, porque hay muchas naciones que no han firmado el convenio para la limitación de uso de armas biológicas, dejando la puerta abierta a su uso en conflictos futuros.

    Ustedes no sé, pero a mi me preocupa bastante que algún político suelte una cepa especialmente virulenta de cualquier bacteria para cepillarse a quien le moleste para quedarse con la mayor venta de pepinos, por poner un ejemplo.

    Cuando salgamos de este desastre, lo haremos con preocupación, con medidas de protección y con la sensación de inseguridad a flor de piel, por culpa del trauma sufrido. Eso nos debería enseñar para el futuro, aunque por desgracia, somos humanos y nuestra memoria se adormece en la falsa sensación de seguridad de la vida llena de comodidades.

    Debemos ser activos y vigilantes, buscando que nuestra sociedad se proteja con medios de prevención, con un mayor control de la circulación de tan peligrosos organismos y con una mejor elección, de en quienes depositamos nuestra confianza para que nos dirijan en momentos de necesidad. Después de todo, el líder debe demostrar su valor en los momentos difíciles, no en los breves remansos de bucólica armonía.

    Dejémonos de preocuparnos por banalidades y seamos responsables con la preservación de la humanidad y con nuestro hábitat. Si además de eso, aprendemos de las lecciones sobre las sociedades e ideologías fallidas, estaremos en condiciones de afrontar los nuevos tiempos con la confianza de mejorar el legado recibido, después de todo somos únicamente inquilinos del Universo.