Uno de los mayores cuentos, con que nos obsequian todos los agentes sociales, y los políticos no se cansan de contarnos a bombo y platillo, es el manido tema de la precariedad laboral. Según los progres de izquierda, la culpa es de la derecha, que ataca a los currantes, y los exprime con contratos precarios y temporales.
Pero, ¿es esto verdad?¿Hay algo cierto en todo lo que nos dicen?
Para quien esté interesado, la cronología de lo que se recoge aquí, ha sido comprobada, en sesudos informes y trabajos, de las dos grandes centrales sindicales de España, CCOO y UGT. Quien escribe esto, ha sido durante muchos años delegado de personal de un centro de trabajo, por el sindicato UGT, y pertenece al mismo desde el año 1989.
Empecemos pues, con los hechos comprobados, e históricos:
- Durante el anterior régimen de Franco, se promulgaron reglamentaciones de estabilidad de empleo, fomentando la contratación fija, frente a la temporalidad. Cuando menos resulta curioso, que un estado denominado "facha", incentivase la contratación fija. Algo que supuestamente, es prerrogativa de la izquierda.
Llegada nuestra Democracia, los hechos son los siguientes:
- 1976: Se promulga la Ley de Relaciones Laborales, fijando como excepcionales los contratos de duración determinada y restringía el despido libre. Su art. 35, fue suspendido en octubre de dicho año. Establece una protección al empleo fijo, frente al discontinuo. Hasta ahí nada anormal, si se tiene en cuenta que es un desarrollo de lo establecido anteriormente.
- 1977: Un nuevo Decreto Ley de Relaciones Laborales, introduce la figura de la causa objetiva de despido, por inadaptación del trabajador a las nuevas tecnologías, y necesidades de la empresa. Quien no fuese capaz de usar un ordenador MAC, o una retro-excavadora, se podía ver en la calle.
En octubre, con los Pactos de la Moncloa, suscritos por UCD, PSOE y AP, se acuerda la moderación salarial, la contratación temporal de trabajadores en situación de paro, el fomento del primer empleo juvenil, con una duración de hasta dos años de contrato, y beneficios a la empresa en las cuotas de la Seguridad Social. Un plan ambicioso, pero que en la práctica, supuso que la mayor masa de contratos, fuese precisamente la que se beneficiaba de la reducción de cuotas: empleo juvenil y trabajo temporal. Un pequeño paso para el currante, y un gran paso para la ...precariedad laboral.
- 1980: En enero, se produce el Acuerdo Marco Interconfederal entre UGT y CEOE, nuevamente para abogar por la moderación salarial, descuelgue del acuerdo de las empresas con pérdidas, y regulación sobre productividad y absentismo laboral. En definitiva, una puerta abierta, a que las empresas sigan pagando lo mismo y presionen al currante para que no deje de trabajar aunque esté con 40º de fiebre. La representación sindical siempre al quite, para ayudar a la empresa frente al obrero, y evitar... la precariedad laboral.....
Se promulga el Estatuto de los Trabajadores, con acuerdo de UCD y PSOE, y visado por UGT y CEOE, cuyas grandes mejoras son: Reducción de las indemnizaciones por despido improcedente de las 48 mensualidades a 42; equiparación de las vías de contratación indefinida a la temporal, insertando la de fomento del empleo, entre estas. Así que, gracias a tan grandes esfuerzos de los agentes sociales, se consiguió que las empresas no hiciesen contratos indefinidos y se hinchasen a contratar gente, en las otras formas de contrato temporal. Parafraseando una conocida obra del Siglo de Oro: "el mejor empresario.... el Gobierno".
- 1981: Se produce el Acuerdo Nacional de Empleo, suscrito por UCD, sindicatos y CEOE. Establece una banda salarial revisable por semestres entre el 9 y el 11% (para los funcionarios del 9%) Su resultado fue, no crear los 350.000 puestos de trabajo propuestos, y reducir en 2 puntos la masa salarial. Sus otros puntos buenos, eran: la ampliación de la cobertura de desempleo, la restricción del pluriempleo, un aumento de las bases de las pensiones del 10%, y la introducción de la figura del contrato de relevo. Por su éxito, debió haberse llamado Acuerdo Nacional del Desempleo, porque creó más contratos temporales, con menos sueldos, y fue un fracaso en la creación de empleo.
- 1984: Estamos en el apogeo de la mayoría absoluta de Felipe González. Para celebrarlo, se realiza la Primera Reforma del Estatuto de los Trabajadores, cuyas líneas principales son: Establecer el trabajo temporal como eje principal de la política de empleo, bajada de salarios, abaratamiento del despido, y como concesión al currelante, reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales.
A estas alturas, los progres se deben estar santiguando ante el libro del Capital, pero es lo que hay, compañeros obreros; el invento de la "precariedad laboral", entró de la mano de la mayoría absoluta del PSOE. Para que la revolución laboral fuese total, se promulgó la Ley de Reconversión Industrial, y una carrera loca por las privatizaciones de las empresas públicas. ¿Resultado? Un nutrido grupo de currantes españolitos, se quedaron sin trabajo, engrosando la lista del paro.
En octubre, como la cosa va más chunga, que encontrar hierba verde en el Polo Norte, van y crean el Acuerdo Económico Social, suscrito por PSOE, CEOE, CEPYME y UGT: Nueva reducción de salarios, posibilidad de despido colectivo en pequeñas empresas de hasta 25 trabajadores, y rebaja de las pensiones y cuotas a la Seguridad Social.
El gobierno permitió, que el trabajo temporal superase al indefinido, sin necesidad de que concurriese alguna circunstancia especial. Se amplía el catálogo de modelos de contratos a catorce, apareciendo por primera vez, el "contrato basura". Alargó la duración de los contratos de prácticas y de formación, pasando de uno a tres años, y extendió el uso del contrato a tiempo parcial y de relevo, a un periodo variable, entre seis meses y tres años.
El logrado acuerdo, también contenía una indemnización fija por despido, para estos contratos temporales, de 12 días por año trabajado. ¡Una bicoca.....para el empresario! La presidencia de la CEOE se la debieron dar a Felipe González, porque ese año, les permitió que contrataran en precario a mansalva, sin costes.
Y como guinda del pastel, se elevaba el tiempo mínimo de cotización a la Seguridad Social, para tener derecho a pensión, de diez a los quince años.
A estas altura, los del carnet rojo están haciéndose el "seppuku" con él. Algo arduo, si tenemos en cuenta que el carnet de UGT de la época era de cartulina fina, y se doblaba con mirarlo. Sus poseedores tenían que plastificarlo para evitar que se arrugase.
-1988: El nivel de la contratación temporal alcanza el 25% de los trabajadores asalariados. Uno de cada cuatro, es trabajador temporal. Récord obtenido en el periodo de cuatro años, entre dos legislaturas consecutivas del PSOE. La tasa de paro supera ya el 20%, los salarios bajaron un 3,3%, volviendo al nivel que tenían en 1966, en la época del antiguo régimen. Para dar alegria, el 80% de las pensiones estaban por debajo del salario mínimo, y la cobertura de desempleo era un 50% inferior, cuando un año antes, en 1987, era sólo del 26,1%.
Menos trabajo, ganando menos, con menos pensión y menos subsidio de desempleo. ¡Que viva el Estado del Bienestar....del gobierno, sindicatos y empresarios!
No contentos con eso, realizan la Segunda Reforma Laboral (Plan de Empleo Juvenil), con ella, se pretendía que se emplearan a los jóvenes, en mayor cantidad de contratos temporales. ¿Y con los parados mayores? ¿Y los de larga duración? Como ya empezaban a acordarse de la familia de los dirigentes sindicalistas, estos con un criterio de oportunidad, no exento de preocupación, llevaron al país a la huelga general del 14 D, cuyo éxito fue conseguir que esta reforma se quedara en el cajón...de los desastres.
- 1992: Para commemorar los eventos de ese año, Expo y Juegos Olímpicos, el PSOE nos obsequió con la Tercera Reforma Laboral, en forma del Decreto Ley 1/92: Se recortan las prestaciones de desempleo de seis mese por año trabajado, a cuatro meses por año. Se aumenta la temporalidad de los contratos. ´Los contratos de fomento de empleo pasan de seis meses a un año. Los contratos de duración determinada, de obra y servicio, y los eventuales, aumentan exponencialmente, permitiéndose la contratación temporal sucesiva (más de un contrato seguido). Los contratos temporales, que antiguamente eran de seis meses, con límite de contratos de este tipo, a dos años, desaparecen por los de duración determinada y eventuales.
Gracias a tamaña bondad, y gran interés en el beneficio del currante, el que escribe esto, tuvo el dudoso honor de encontrarse con un número de tres contratos de seis meses (modelo antiguo), y tener que empezar a hacer contratos de tipo eventual, para que la empresa no se viese obligada a hacerme fijo. Con esos contratos tuve que permanecer once años y medio más, hasta que me hicieron el contrato indefinido. Un total de 76 contratos temporales a las espaldas (y los guardo todos) avalan este periplo, que es de agradecer al gobierno socialista.
En el próximo artículo continuaremos la peripecias de los trabajadores de España.
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