Hemos llegado al esperpento en la política española, tras los hechos ocurridos con el intento de golpe de estado del gobierno catalán, verdadera rebelión inspirada por un grupo de delincuentes organizados sistemáticamente para derribar la convivencia de los españoles. Hemos convertido la política de la Nación en una porqueriza.
Unos partidos políticos que no se ocupan del bienestar de los españoles, que son incapaces de defender la Constitución, aquella que se han comprometido a cumplir. Un partido de izquierda que se considera constitucionalista, como el PSOE, que debería ser más contundente en su respuesta al ataque a la legalidad, no hace más que nadar y pretender guardar la ropa, aunque eso no engaña ya a nadie y le traerá las consecuencias que se deriven de su ineptitud, falta de miras y traición al Estado de Derecho.
Otro partido de izquierda radical que aglutina a corrientes diversas de izquierda, llena de delincuentes confesos y sentenciados, como es PODEMOS, con un historial a cuestas de apología del terrorismo, financiaciones procedentes de países externos para desestabilizar la Nación, cuyo único objetivo es alcanzar el poder de la forma que sea, no puede pretender ser tomado en serio por los españoles; sus manifestaciones son sesgadas, partidistas, incluso rayanas en delictivas, y por tanto, flaco favor hacen a la democracia y a los ciudadanos.
El cúmulo de partidos nacionalistas, de carácter regional van a su vez, a su aire, pretendiendo tomar posiciones que mejoren sus propias regiones, en un mercadeo chulesco y que miran con buenos ojos a la delincuencia nacionalista catalana. Ya se frotan las manos soñando con su propio acoso y derribo del Estado de Derecho, como es el caso de las manifestaciones del Lehendakari del Pais Vasco.
Entre unos y otros están evitando que el Gobierno, representante del sentir de toda la Nación, tome las medidas necesarias para eliminar este golpe de estado nacionalista de raíz, que pasa por el uso de los instrumentos del Estado para cumplir su objetivo, como es el artículo 155 de la Constitución.
El PSOE debería cambiar sus siglas, pues con sus manifestaciones queda claro que la E de español debe desaparecer, ya que no piensa como tal, ni defiende el Estado de Derecho.
Que tomen buena nota, aquellos que se creen que van a sacar rendimiento político de la situación: ¡los españoles no perdonamos traidores!
No hay comentarios:
Publicar un comentario